La casa es un bosque como el de la Bella Durmiente; como un salón iluminado y desierto, cuyas puertas se abrirán de un momento a otro para el baile, como una iglesia iluminada y solemne, en la que, al compás del órgano, dentro de poco avanzará la procesión desde la sacristía, así una sensación de espera, hecha de ansiedad y de júbilo,
palpita en el aire de esta casa
Nuestros inspiradores, John Soane y Mario Praz, tuvieron casas maravillosas, llenas de ornamentos, objetos artísticos y bibelots, en ciudades maravillosas. En ellas el arte y la belleza se armonizaban con el confort y la luminosidad (la física y la del conocimiento). En ellos nos reflejamos